Cómo descubrir música nueva cuando el algoritmo te encierra
Las plataformas te dan más de lo que ya te gusta. Salir de esa burbuja exige buscar por tu cuenta.
Las plataformas de música prometían abrirnos todo el catálogo del mundo, y en cierto modo lo han hecho. Pero con el tiempo muchos notamos algo raro: escuchamos siempre lo mismo. El algoritmo, que aprende lo que nos gusta, nos sirve más de lo mismo una y otra vez, hasta encerrarnos en una burbuja cómoda y cada vez más estrecha. Descubrir música nueva de verdad exige, hoy, un esfuerzo consciente por salir de ahí.
Por qué el algoritmo te estrecha
Conviene entender el mecanismo. La recomendación automática busca acertar, es decir, ofrecerte algo que seguro te gusta para que sigas escuchando. Y la apuesta más segura es darte algo muy parecido a lo que ya escuchas. El resultado es eficiente y aburrido: nunca te equivocas, pero tampoco te sorprendes. La música nueva de verdad, la que amplía tu gusto, suele estar fuera de esa zona de confort donde el algoritmo no se atreve a llevarte.
El algoritmo no quiere que descubras: quiere que no te vayas. Y para eso, lo más seguro es darte siempre más de lo mismo.
Tira del hilo de otras personas
El mejor antídoto sigue siendo humano. Las listas que hacen otras personas, no las que genera la máquina, llevan dentro el criterio y los hallazgos de alguien. Pídele a un amigo de gustos raros que te pase lo que escucha. Bucea en las recomendaciones de músicos que admiras: a quién citan, con quién colaboran, qué versionan. Ese rastro de unos artistas a otros es una mina inagotable que ningún sistema automático reproduce.
Recupera al prescriptor con cara
Hubo una figura que el algoritmo casi mató y que merece volver: la persona que selecciona música con criterio y te la cuenta. Programas de radio especializados, ciertos medios musicales, tiendas de discos con dependientes que saben. Alguien que escucha mucho, filtra y te dice esto tienes que oírlo. Una recomendación con nombre y gusto detrás vale más que mil sugerencias estadísticas.
Sal de tu idioma y tu época
Un ejercicio que abre el oído de golpe es escuchar a propósito lo que nunca escucharías: música de otros países, de otras décadas, de géneros que crees que no te gustan. No todo te conquistará, claro, pero de vez en cuando aparece una joya que no estaba en tu radar ni lo habría estado nunca por la vía automática. La sorpresa, ese pequeño susto agradable, es justo lo que el algoritmo no te da.
Curiosidad, no comodidad
Al final, descubrir música nueva es una cuestión de actitud. La comodidad te deja en la burbuja; la curiosidad te saca de ella. Dedica de vez en cuando un rato a buscar por tu cuenta, sin dejar que la pantalla decida, y tus gustos volverán a crecer. Porque el placer de encontrar una canción que te vuela la cabeza es de los mejores que da la música, y ese, por ahora, hay que salir a buscarlo.
3 comentarios
Llevaba años escuchando siempre lo mismo sin darme cuenta. El consejo de tirar de las listas de otra gente me ha abierto un mundo.
Las radios y los programas musicales con un humano detrás siguen siendo la mejor fuente. Una persona con criterio gana al algoritmo.
Lo de seguir el rastro de los músicos que admiras, a quién citan ellos, es buenísimo. Así descubrí a mis favoritos.