Cómo retomar el hábito de leer cuando llevas años sin abrir un libro
Volver a leer no va de fuerza de voluntad, sino de quitarse de encima la idea de que hay que leer cosas serias.
Casi todo el mundo que ha dejado de leer arrastra una pequeña culpa. Antes leía, dice, y ahora no saca tiempo. La buena noticia es que el hábito de leer no se pierde del todo, se oxida, y volver a engrasarlo es más fácil de lo que parece. Lo difícil no es el tiempo: es la idea equivocada de cómo hay que leer.
Olvídate de lo que deberías leer
El primer error es empezar por la lista de los grandes clásicos que uno cree que debería haber leído ya. Esa lista pesa como una losa. Si llevas años sin leer, arrancar con una novela densa de seiscientas páginas es la forma más segura de fracasar en la primera semana.
Empieza por lo que de verdad te apetezca, sin juzgarlo. Una novela negra que se lee sola, un libro de viajes, esa saga que todo el mundo devora. El objetivo de los primeros libros no es cultivarte: es recordarle a tu cabeza que leer es un placer, no una tarea.
El permiso para abandonar
Aquí va el consejo que más cuesta aceptar: si un libro no te engancha, déjalo. No pasa nada. Terminar por obligación un libro que te aburre es la mejor manera de no coger el siguiente. Los libros no son exámenes. Ningún lector empedernido termina todo lo que empieza; simplemente no lo cuenta.
Leer no es un deber que se aprueba o se suspende. Es un placer, y los placeres no se terminan por obligación.
Hazle un hueco fijo
El tiempo no aparece solo, se reserva. No hace falta una hora: bastan veinte minutos en un momento fijo del día. Antes de dormir funciona muy bien, sobre todo si dejas el móvil en otra habitación y pones el libro en la mesilla. El móvil es el gran rival de la lectura, no la falta de tiempo.
Algunos prefieren leer en el transporte, en la pausa del café o los domingos por la mañana. Da igual cuándo. Lo que convierte la lectura en hábito es la repetición en el mismo hueco, hasta que el cuerpo lo pide solo.
Relee sin complejos
Volver a un libro que te marcó hace años es un atajo estupendo para recuperar el gusto. Lo conoces, sabes que te gustó, y encima descubres que ahora lo lees distinto. Releer no es hacer trampa ni perder el tiempo. Es, muchas veces, donde se reengancha el hábito.
Y baja las expectativas
No te propongas leer cincuenta libros al año. Proponte leer hoy. Un libro detrás de otro, sin meta ni lista que cumplir, el hábito vuelve solo. Y un día te das cuenta de que llevas el libro en el bolso por si surge un rato, que es exactamente la señal de que has vuelto a ser lector.
3 comentarios
Lo de abandonar un libro que no engancha me ha liberado. Llevaba meses atascada en uno que no me decía nada y por eso no leía otra cosa.
Veinte minutos antes de dormir, sin móvil cerca. En un mes ya iba por el tercer libro. Funciona.
Empecé por releer una novela que me encantó de joven y fue el empujón perfecto. Gracias por el consejo.